Algunos
investigadores han detectado alteraciones moderadas en el cerebro de muchas
personas con dislexia, incluso algunos detalles microscópicos de la estructura
cerebral; por ejemplo, una persona disléxica es más probable que tenga una
corteza cerebral simétrica bilateralmente, pero en otras, el área temporal y
algunas otras partes, son mayores en el hemisferio izquierdo. Existen pacientes
con dislexia que tienen áreas del cerebro relacionadas con el lenguaje, que son
mayores en el hemisferio derecho; muestran conexiones débiles entre distintas
partes del cerebro, hasta el punto que la actividad en una parte de la corteza
cerebral izquierda no se relaciona con otras actividades en otras áreas de la
corteza izquierda, aspecto que es diferente en los lectores normales (Kalat, 2004).
Lozano,
Ramírez y Ostrosky (2003) realizaron una investigación que analizó varios
estudios con el fin de localizar alteraciones en las áreas corticosubcorticales
que pudieran dar lugar a la dislexia del desarrollo; los autores encontraron
mayor cantidad de neuronas en el hemisferio derecho que producían una simetría
en el plano temporal de los sujetos con dislexia; ese plano temporal contiene
varias regiones de la corteza que están relacionadas con la visión y el
lenguaje; por otro lado, se ha demostrado que la corteza visual primaria
presenta alteraciones en los sujetos disléxicos.
En pacientes con dislexia se han
localizado ectopias, que se refiere a conjuntos de neuronas que debieron haber
migrado, pero que se localizan aun en su lugar de origen; además se han
localizado displacias, que son neuronas mal ubicadas en la capa más superficial
de la corteza; y se han localizado también placas fibromielínicas, que son el
resultado de alteraciones que ocurren en la microcirculación, durante el último
trimestre del desarrollo fetal o durante los primeros dos años de vida (Lozano
et al, 2003).
Entre otros hallazgos, Lozano et
al (2003) explican que en estudios postmortem se han encontrado diferencias
entre sujetos con dislexia y sujetos control, en el núcleo geniculado lateral y
medial izquierdo, pues en los disléxicos estos núcleos eran más pequeños debido
a que había mayor número de neuronas más pequeñas en esa estructura; dichas
alteraciones podrían ser responsables de los déficit observados en el
procesamiento visual y auditivo en algunos sujetos disléxicos.
Larsen, Hoien, Lundberg y
Odegaard (citados en Lozano et al, 2003) también encontraron que el 70 por
ciento de os pacientes disléxicos tenían una simetría en el plano temporal, al
mismo tiempo que presentaron deficiencias fonológicas ante pruebas de lectura
de palabras falsas. Todos los hallazgos anteriores, tanto en la corteza como en
áreas subcorticales, y la asimetría del plano temporal y de la corteza visual,
podrían tener un efecto en el funcionamiento de las áreas cerebrales que
intervienen en actividades perceptivas y cognitivas necesarias para la lectura,
y que dan origen a la dislexia del desarrollo.
Referencias Bibliográficas:
Kalat, J. (2004). Psicología Biológica. Barcelona,
España: Editorial Paraninfo.
Lozano, A., Ramírez, M. y Ostrosky, F. (2003).
Neurobiología de la dislexia del desarrollo. Una revisión. Revista de
Neurología, 36(11), 1077-1082. Obtenido desde Google Académico.
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