jueves, 29 de noviembre de 2012

Tratamiento de la Dislexia



La mayoría de niños  pueden procesar y distinguir fonemas a los seis años de edad, en menos de 40 milisegundos, pero los niños con dislexia requieren 10 veces más de tiempo; este hecho es la base de la terapia actual en el tratamiento de la dislexia; por ejemplo, en una computadora, por medio de un juego audiovisual en el que fonemas íntimamente relacionados tales como “pa” y “da”, los cuales son indistinguibles para un niño disléxico, se pueden ver y escuchar pausadamente tantas veces como sea necesario hasta que pueda diferenciarlos fácilmente; el tiempo de de intercalación se reduce gradualmente conforme el niño los va procesando con más velocidad, hasta llegar a discernir los fonemas a un ritmo normal para incluirlos en palabras completas, frases y párrafos (Wiesner, 2004).

Ardila, Rosselli y Matute (2005) explican que si la dislexia es detectada y tratada a tiempo tendrá un relativo buen pronóstico; usualmente se trata de niños que van más “atrasados” en el aprendizaje de la lectura que sus compañeros de clase, o que leen a un nivel menor de lo que deberían estar leyendo de acuerdo a su edad; sin embargo, estos niños pueden aprender a leer, a escribir y a utilizar el lenguaje lo suficientemente bien, de manera que puedan cubrir sus expectativas escolares y sociales.

Se debe tomar en cuenta que en ocasiones se puede confundir un diagnóstico de dislexia, debido a una exigencia mayor en el lenguaje de la lectoescritura como en el caso de un aprendizaje simultáneo de dos sistemas de escritura y un inicio más temprano de la enseñanza formal de la misma (Ardila et al, 2005).

Si acompañando a la dislexia se presentan otro tipo de problemas como irregularidades en el desarrollo cognoscitivo de tipo fonológico, visoperceptual o de cualquier otro tipo, es necesario abordar esas dificultades en vez de atender solamente el problema de lectura; en el caso de defectos visoperceptuales por ejemplo, el reconocimiento de las direcciones espaciales es fundamental (arriba, abajo, izquierda, derecha), por lo que la dirección de las letras y la dirección de la escritura es altamente significativa; el niño(a) disléxico(a) necesita entrenamiento en esas direcciones espaciales, valiéndose para ello de medios externos, por ejemplo: “la mano izquierda es donde se coloca el reloj”, y términos espacio-temporales, por ejemplo: “antes y después”; elementos que son necesarios para lograr una exploración ordenada de las letras, no solo de las palabras, sino de las palabras de la frase (Ardila et al, 2005).

Una forma de prevenir o tratar la dislexia es por medio del refuerzo en el reconocimiento fonológico; en otras palabras, trabajar diariamente con rimas, con la capacidad de escuchar, con la identificación de frases y de palabras, con el manejo de sílabas y de fonemas, son aspectos que permiten realizar una intervención preventiva que promueve una mejor capacidad en la identificación de letras, análisis fonológico y lectura de palabras sueltas (Etchepareborda, 2003).


Referencias Bibliográficas:

Ardila, A., Rosselli, M. y Matute, E. (2005). Neuropsicología de los trastornos del aprendizaje. México D.F.: Editorial el Manual Moderno, S.A. de C.V.

Etchepareborda, M. (2003). La intervención en los trastornos disléxicos: Entrenamiento de la Conciencia Fonológica. Revista de Neurología, 36(1), S13-S19. Obtenido desde: http://www.lafun.com.ar/PDF/14-tto.pdf

Wiesner, J. (2004). Discapacidad y capacidad intelectual. En el fulano, el autista, el anciano, el amnésico, el disléxico, el genio-idiota, el lactante y en el paupérrimo. Madrid, España: Editorial Kimpress Ltda.



Bases Biológicas de la Dislexia


Algunos investigadores han detectado alteraciones moderadas en el cerebro de muchas personas con dislexia, incluso algunos detalles microscópicos de la estructura cerebral; por ejemplo, una persona disléxica es más probable que tenga una corteza cerebral simétrica bilateralmente, pero en otras, el área temporal y algunas otras partes, son mayores en el hemisferio izquierdo. Existen pacientes con dislexia que tienen áreas del cerebro relacionadas con el lenguaje, que son mayores en el hemisferio derecho; muestran conexiones débiles entre distintas partes del cerebro, hasta el punto que la actividad en una parte de la corteza cerebral izquierda no se relaciona con otras actividades en otras áreas de la corteza izquierda, aspecto que es diferente en los lectores normales (Kalat, 2004).

                Lozano, Ramírez y Ostrosky (2003) realizaron una investigación que analizó varios estudios con el fin de localizar alteraciones en las áreas corticosubcorticales que pudieran dar lugar a la dislexia del desarrollo; los autores encontraron mayor cantidad de neuronas en el hemisferio derecho que producían una simetría en el plano temporal de los sujetos con dislexia; ese plano temporal contiene varias regiones de la corteza que están relacionadas con la visión y el lenguaje; por otro lado, se ha demostrado que la corteza visual primaria presenta alteraciones en los sujetos disléxicos.

                En pacientes con dislexia se han localizado ectopias, que se refiere a conjuntos de neuronas que debieron haber migrado, pero que se localizan aun en su lugar de origen; además se han localizado displacias, que son neuronas mal ubicadas en la capa más superficial de la corteza; y se han localizado también placas fibromielínicas, que son el resultado de alteraciones que ocurren en la microcirculación, durante el último trimestre del desarrollo fetal o durante los primeros dos años de vida (Lozano et al, 2003).

               Entre otros hallazgos, Lozano et al (2003) explican que en estudios postmortem se han encontrado diferencias entre sujetos con dislexia y sujetos control, en el núcleo geniculado lateral y medial izquierdo, pues en los disléxicos estos núcleos eran más pequeños debido a que había mayor número de neuronas más pequeñas en esa estructura; dichas alteraciones podrían ser responsables de los déficit observados en el procesamiento visual y auditivo en algunos sujetos disléxicos.

               Larsen, Hoien, Lundberg y Odegaard (citados en Lozano et al, 2003) también encontraron que el 70 por ciento de os pacientes disléxicos tenían una simetría en el plano temporal, al mismo tiempo que presentaron deficiencias fonológicas ante pruebas de lectura de palabras falsas. Todos los hallazgos anteriores, tanto en la corteza como en áreas subcorticales, y la asimetría del plano temporal y de la corteza visual, podrían tener un efecto en el funcionamiento de las áreas cerebrales que intervienen en actividades perceptivas y cognitivas necesarias para la lectura, y que dan origen a la dislexia del desarrollo.

Referencias Bibliográficas:
Kalat, J. (2004). Psicología Biológica. Barcelona, España: Editorial Paraninfo.

Lozano, A., Ramírez, M. y Ostrosky, F. (2003). Neurobiología de la dislexia del desarrollo. Una revisión. Revista de Neurología, 36(11), 1077-1082. Obtenido desde Google Académico.
Vídeo que habla no solo de las causas sino también del tratamiento de la dislexia.

miércoles, 28 de noviembre de 2012


Causas de la dislexia:

La característica principal de la dislexia es el fracaso inesperado en el reconocimiento de las palabras, lo cual se manifiesta en la dificultad para leer fluidamente y sin esfuerzo;  a pesar de que la dislexia evolutiva es un trastorno muy común en el ambiente escolar, la comprensión de sus causas es aún bastante limitada (Escoriza et al, 2005).
Se han analizado todos aquellos procesos implicados en el aprendizaje del lenguaje escrito, y quienes defienden esta postura, sostienen que la dislexia se origina como consecuencia de déficits cognitivos concretos identificables, en uno o en más de uno de los procesos cognitivos básicos; los déficits perceptivos han sido señalados como una de las posibles causas de la dislexia, sobre todo porque se ha observado que la confusión entre letras similares dificulta la comprensión de la palabra y por ende la lectura; por otro lado, la existencia de un déficit en la identificación automatizada de las palabras es considerado como una segunda causa en la etiología de la dislexia (Escoriza, 2006).
Existen investigadores que apuntan a que la dislexia es un estilo normal de aprendizaje de la lectura, pero hay otros que aseguran que su origen se localiza en el sistema nervioso central, es decir, en el cerebro; a pesar de que no existe un consenso respecto a las causas de este fenómeno, la mayoría de autores coinciden en que se trata de una condición neurológica; además, otro aporte importante ha sido tratar de ubicar el origen de la dislexia en las deficiencias del sistema magnocelular del cerebro, pues hay estudios que indican que en los disléxicos, dicho sistema es más pequeño (Santana, 2006).
Algunos otros investigadores han intentado buscar una causa genética en la dislexia, y se han llegado a plantear un porcentaje por encima del 80% de personas disléxicas que tienen un familiar que también es disléxico. Según Santana (2006), existen estudios genéticos que han informado de una relación de la dislexia con las características de algunos cromosomas; principalmente con una región específica del cromosoma 18, constituyendo así el hallazgo más importante realizado hasta la fecha en términos de las posibles causas de este trastorno.

Referencias Bibliográficas.

Escoriza, E. (2006). Estrategias de comprensión del discurso escrito expositivo. Evaluación e intervención. Barcelona, España: Publicaciones y Ediciones de la Universidad de Barcelona.
Escoriza et al, (2005). Tratamiento educativo de los trastornos de la lengua escrita. Barcelona, España: Publicaciones y Ediciones de la Universidad de Barcelona.
Santana, R. (2006). El cerebro, la conducta y el aprendizaje. Neuropsicología para padres y maestros. San José, Costa Rica: Editorial Universidad Estatal a distancia.